Infusiones que se cultivan en España

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Cuando pensamos en plantas naturales que se utilizan para realizar infusiones nos vienen a la cabeza países como China o India; sin duda, los mayores productores de plantas medicinales. Pero también España es productor, a menor escala por supuesto, de plantas que se consumen en infusión. Tanto en las regiones más templadas del norte, como en las más calurosas del sur o del Mediterráneo se cultivan diferentes tipos de plantas que se adaptan a las distintas temperaturas y climatología que ofrece nuestra geografía.

Historia de las infusiones en España

Para comenzar, una breve historia de cómo llegaron hasta la Península Ibérica las plantas utilizadas para realizar infusiones. La compañía holandesa de la Indias Orientales fue la que introdujo el té en Europa en el siglo XVII, llegando a España a finales de esta centuria. Los españoles comenzaron a usar el té por sus propiedades medicinales. Este té llegó a España algo más tarde que el café y el chocolate, por eso tardó más tiempo en adquirir la relevancia de esas otras dos bebidas.

Pero en el siglo XIX la situación cambió, ya que consumir té era signo de prestigio puesto que la aristocracia de Inglaterra y de Francia lo consumía con asiduidad y los españoles no querían ir a la zaga. Así, poco a poco, la costumbre de tomar té fue afianzándose en España y a principios del siglo XX fue convirtiéndose en una bebida consumida por cualquier ciudadano.

Por lo que respecta a otro tipo de infusiones, las realizadas con otras plantas silvestres, su cultivo y consumo en España ha sido muy variado a lo largo de la historia. Muchas de esas plantas se importaron en el siglo XV con la apertura de las rutas comerciales asiáticas y americanas, pero otras muchas crecían ya en España de manera silvestre.

Las principales plantas de infusión que se cultivan en España son: anís (Pimpinela anisum), comino (Cuminum cyminun), menta (Mentha), manzanilla (Matricaria chamomilla), regaliz (Glycyrrhiza glabra), melisa (Melissa officinalis), salvia (Salvia officinalis), tomillo (Thymus), romero (Rosmarinus officinalis), mejorana (Origanum majorana) equinácea (Echinacea purpurea), caléndula (Calendula officinalis), hierbaluisa (Lippia citriodora), hipérico (Hypericum perforatum).

Como ya te he comentado, la geografía española ofrece una climatología variada y en función de la misma crecen plantas muy diferentes entre sí, pero con cualidades similares a la hora de beneficiar a nuestro organismo. Así, en zonas cálidas como el Mediterráneo se desarrolla la menta poleo, o el té de roca (Islas Baleares); en el norte el té de los Picos de Europa y en Castilla La Mancha el té de pastor.

Comunidad Valenciana y Aragón

En Castellón se cultiva la infusión de poleo llamada té poleo, conocido por sus beneficios digestivos. También se utiliza para aliviar afecciones del aparato respiratorio y puede combatir las molestias de las menstruaciones dolorosas. Incluso algunos expertos aseguran que puede ser un excelente afrodisíaco ya que puede aumentar el deseo y la potencia sexual.

Por otro lado, el té de Guara (Cluiata glabra) es casi exclusivo de la región española de Aragón. Se trata de una planta muy apreciada por sus propiedades digestivas.

Cataluña

Por lo que se refiere a la comunidad catalana, en Tarragona cultivan su propia infusión, la infusión de Potentilla caulescens a la que se conoce como ‘té del señor’. Se trata de una planta perenne con tallo leñoso con propiedades tónicas y astringentes. Puede mejorar fiebres continuadas, úlceras y diarreas.

Cambiando completamente de ubicación, se encuentra en Madrid el té de río o Mentha aquatica, una hierba de fuerte aroma con la que se hacen infusiones tónicas y estimulantes con propiedades astringentes.

Islas Baleares

En las mismas se cultiva el famoso té de roca o también llamado té de peña (Jasonia glutinosa). Se trata de una planta perenne de raíces leñosas y tallos que crecen entre 10 y 30 centímetros. Sus hojas pueden medir hasta 3 centímetros y sus flores son de color amarillo y en forma de tubo. Aunque es en estas islas donde se encuentra su mayor cultivo, también se puede encontrar en otras zonas del este de España (Zaragoza o Lérida, por ejemplo).

Su recolección es en la época de calor, en los meses de julio y agosto principalmente, que es el momento de mayor floración de esta especie. Precisamente son las flores las que se recolectan para hacer las infusiones, así el tallo y las raíces quedan indemnes, asegurados a la roca de donde proceden.

La infusión del té de roca tiene un sabor muy apreciado y es de gran calidad. Normalmente se toma solo pero también es típico tomarlo con un poco de licor de anís o infusionado con leche. En verano se toma como bebida refrescante a la que se le suele añadir hielo.

El té de roca puede ayudar a combatir los resfriados y los estados depresivos. Asimismo, sus ácidos fenólicos, aceites esenciales y flavonoides lo convierten en una infusión digestiva extraordinaria puesto que ayuda a expulsar los gases.

Galicia y Asturias

La infusión de Sideritis hyssopifolia, más conocida como el té de puerto o té de los Picos de Europa es el tipo de infusión que se cultiva en esta zona del norte de España. Es una planta perenne que puede alcanzar los 40 centímetros de longitud. Sus hojas son espigadas y sus flores amarillas.

Principalmente se cultiva en zonas montañosas que abarcan desde el Pirineo español hasta Galicia, pasando por Cantabria y Asturias, y puede incluso llegar hasta el norte de la Comunidad de Castilla y León. En los Picos de Europa es muy abundante y, a la vez, muy consumida. Sus aceites esenciales, ácidos fenólicos y flavonoides hacen de su infusión una gran aliada para combatir las malas digestiones, así como los procesos inflamatorios.

Otra de las plantas naturales para hacer infusión que encontramos en Galicia es la Camelia Sinensis, o la planta del té. Un té con poca teína y que apenas es amargo. Se trata de un arbusto pequeño y perenne con verdes hojas anchas y flores de color blanco amarillento. De esta especie se elaboran varios tipos de té (verde, negro, blanco, amarillo…) dependiendo de la edad de la planta.

Esta infusión tienes propiedades digestivas y también se consume para intentar paliar enfermedades inflamatorias intestinales, para perder peso e incluso para combatir la halitosis (mal aliento). Las características del suelo gallego (húmedo y ácido) hacen de esta región un lugar ideal para cultivar este tipo de té.

Cantabria

El té de perla o Lithospermum officinale, crece cerca de ríos o arroyos, sobre todo en Cantabria, aunque es habitual también de toda la zona norte española. Esta planta perenne puede alcanzar hasta los 80 centímetros de altura y sus hojas pueden medir hasta 10 centímetros.

Sus flores son de color amarillo claro que dan un fruto semejante a una perla (de ahí su nombre común). Estos frutos se utilizan para elaborar la infusión, una bebida que puede ser beneficiosa para tratar cálculos renales, así como para aliviar el resfriado o favorecer la digestión.

Andalucía

En las frías montañas andaluzas (sierra de Cazorla en Jaén y Sierra Nevada en Granada) se cultiva el té de la sierra, conocido también como poleo montesino. Esta especie de nombre científico Acinos alpinus, es una planta perenne que crece hasta los 30 centímetros de longitud. Sus hojas son ovaladas y sus hojas pequeñas. Se consume tanto infusionada con agua como con leche y tiene propiedades antiespasmódicas, antisépticas y antiinflamatorias debido a los beneficios de sus aceites esenciales.

En Granada se encuentra la Mentha pulegium, una de las infusiones más populares a la que se le conoce como menta poleo o té poleo. Como muchas plantas de infusión se trata de una hierba perenne que mide entre 20 y 40 centímetros. Sus hojas son ovaladas y su flor pequeña y de color rosa. Para su infusión se utiliza la planta entera y debido a sus numerosas propiedades es una de las bebidas digestivas más consumidas en nuestro país. Es una infusión que favorece la digestión y puede aliviar los síntomas del resfriado.

Castilla La Mancha

El té de pastor, oreja de liebre o lo que es lo mismo, la planta Phlomis lychnitis, crece entre los matorrales del centro de la Península Ibérica. Es una de las plantas de infusión más altas ya que alcanza el medio metro de altura. Sus flores son amarillas y crecen a lo largo del tallo.

Es muy conocida en La Mancha y sus propiedades son beneficiosas para las molestias estomacales. Asimismo, sus aceites esenciales le hacen ser muy buena para tratar problemas de hemorroides y para bajar la fiebre.

Estos son sólo algunos ejemplos, pero hay muchos más. ¿Se cultivan en tu región algunas infusiones que no hemos mencionado y de las que te gustaría hablarnos? ¡Será un placer leerte en comentarios!

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