Mini-guía sobre el té con leche

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¿Recuerdas la primera vez que probaste el té? Probablemente su sabor te pareciera muy fuerte. ¿Por qué? Porque la mayoría de las personas comenzamos probando esta bebida (salvo las nuevas generaciones) por motivos de salud, más que por puro placer. El típico té rojo para cortar la descomposición ha sido el remedio casero por excelencia en muchas casas.

Pero claro, tomar una bebida tan especial en esas circunstancias, no siempre es el mejor comienzo. Sin embargo, hay situaciones que lo cambian todo y dan lugar a resultados tan deliciosos, como un rico té con leche.

¿Que por qué te cuento esto? Porque en Europa, el té con leche llegó de la mano de los ingleses, quienes para suavizar el sabor del té negro Assam, el que más se consumía con la llegada del té hindú a Inglaterra, decidieron añadir un poco de leche a esta infusión, la cual, poco a poco, comenzó a convertirse en una manera habitual de consumir el té en este país.

Sin embargo, en el resto de Europa, el té que se consumía procedía de China y Japón, cuyos sabores son mucho más suaves que los de la India o África; un hecho que hizo que, durante muchos años, el té con leche sólo se tomara en Inglaterra.

¿A qué tipos de té se les puede añadir leche?

Es cierto que como bien dice el refrán, para gustos los colores. Sin embargo, la realidad es que hay tres tipos de variedades de té que están especialmente indicadas para tomar con leche; en el resto de los casos, la verdad, queda algo extraño y, de hecho, en función de los ingredientes con los que haya sido preparado ese té, también se puede cortar.

Así las cosas, las tres variedades de té que mejor casan con la leche son:

  • El té rojo

  • El té negro

  • El té matcha

¿Por qué? En el caso de los dos primeros, por ser los tés con más cuerpo; son de sabor más fuerte. En el caso del té matcha, el hecho de que sea un té en polvo, hace que tenga propiedades diferentes a cualquier otra variedad de té verde. Eso sí, en el caso de este último, normalmente se suele utilizar para añadirlo en batidos, más que para preparar un té con leche al uso, donde la cantidad de leche es mínima.

Cómo se prepara el té con leche

Sois muchos los que nos preguntáis, ¿cómo se prepara el té con leche? En realidad es tan sencillo como preparar un té normal y una vez viertas el agua caliente sobre las hojas de té, en tu taza, añades una nube de leche.

Pero, ¿qué es una nube de leche? Depende un poco del gusto de cada uno, pero si vertemos la leche en un vaso, no sería más de un dedo de leche; hay quien incluso le echa mucho menos; la cantidad equivalente a una cucharada de leche o dos. Por el contrario, también hay gente que le echa más cantidad que esa nube; todo depende un poco de cómo te guste a ti el sabor del té con leche.

Lo que sí que tienes que tener claro es que, como es obvio, a mayor cantidad de leche, menos sabor a té tendrá el combinado, especialmente si utilizas leche de vaca, porque tiene un sabor más fuerte.

Con qué tipo de leche se puede preparar el té

En este caso, hay varios factores que intervienen a la hora de elegir la leche que vamos a utilizar para preparar el té con leche: por un lado, dependerá de si tenemos alguna intolerancia o no (son muchas las personas que no pueden tomar leche de vaca); por otro, de si, por motivos personales, decidimos que hay tipos de leche que no queremos tomar (por ejemplo, la de la vaca o la de la oveja, por venir de un animal).

Y, por último, el sabor de la leche que escogemos, ya que hay ciertas variedades de leche que tienen un sabor muy fuerte y no nos permiten disfrutar del sabor del té o le dan un sabor muy diferente. Así las cosas, además de la vaca de leche, las más recomendables y las que más se utilizan, son: la leche de arroz, la leche de avena o la leche de almendras.

Otras leches vegetales, como la de soja o la de coco no se recomiendan tanto, porque tienen un sabor más fuerte. Sin embargo, si te gusta el sabor que le da a tu té, por supuesto, puedes tomarlo libremente. De hecho, si las utilizas, nos encantará que nos lo cuentes en comentarios.

Beneficios del té con leche

Al igual que sucede con otras bebidas, el té con leche también tiene detractores que dicen que la leche bloquea ciertas moléculas protectoras que tiene el té, además de que le quita el sabor original al té.

Sin embargo, la realidad es que el té con leche tiene diferentes beneficios para la salud, como son los siguientes:

  • Protege el esmalte de los dientes: tal y como se ha demostrado en un estudio de la Facultad de Odontología de la Universidad de Alberta, gracias al calcio que aporta la leche al té, por un lado, y que este producto reduce el daño que ciertas variedades de té pueden hacer al esmalte dental.

  • Tiene un efecto saciante: por lo que es ideal para aquellas personas que desean tomar un tentempié a media mañana y matar el gusanillo que se puede tener a esa hora.

  • Suaviza su sabor: es cierto que cambia el sabor de té, pero aquellas personas a las que no les gusta el sabor fuerte del té rojo o del té negro, le viene genial.

3 recetas de té con leche

Antes de pasar a las recetas, cabe mencionar que hay diversas variedades de té negro que son ideales para tomar con leche, como el té chai, el té negro English Breakfast o cualquier té negro y rojo con cacao y chocolate, como el té negro praliné eco o el té rojo Pu Erh Chocolate.

Además, hay otras variedades, como té oolong dulce pasión, el rooibos dulzura de café o el rooibos almendra y canela, entre otros.

  • Bubble Tea: para el que vas a necesitar una cucharada de té negro (o dos, en función de si lo quieres más o menos suave), una cucharada de bolitas de tapioca, agua y una nube de leche. Su elaboración es muy sencilla: prepara la infusión de té negro y, una vez en la tisanera, añade la cantidad de leche que te guste, así como las bolitas de tapioca. RECOMENDACIÓN: vierte la leche del tiempo o templada, de manera que el contraste al verterla no sea muy brusco.

  • Té con leche y canela: una receta la mar de sencilla e ideal para comenzar bien la mañana o tomar una merienda saludable. Sólo necesitas té negro, una nube de leche y una rama de canela (para hacerlo más rápido, puedes añadir canela en polvo). Para elaborarlo, cuando pongas el agua a hervir, pon también la rama de canela, de manera que libere su sabor y, mientras tanto, calienta la leche por otro lado. Cuela e infusiona el té negro, añade la leche y deja reposar. Mientras tanto, añade la rama de canela, para que el té con leche siga cogiendo sabor a canela.

  • Matcha latte: para el cual vas a necesitar medio vaso de leche de almendras (o si lo prefieres, leche de vaca), una cucharada de té matcha, 100 ml de agua y una pizquita de canela (como optativo, para decorar). El proceso, en este caso, es mucho más sencillo: caliente el agua y la leche, vierte el té matcha, mezcla bien y termina decorando con un poco de canela.

Entonces, ¿te animas a tomar el té con leche? ¿Tienes alguna receta que quieras compartir con nosotros? ¡Nos encantará leerte en comentarios!

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