2 postres elaborados con té matcha y chocolate: del origen a la mesa

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Siempre he pensado que una de las mejores cosas que tenemos en este mundo globalizado es la riqueza que nos da la mezcla de diferentes culturas. Si bien es cierto que cada uno tiene la suya propia, nadie puede negar que, de una manera o de otra, siempre hay pequeñas o grandes influencias de otras partes del mundo.

Y, ¿sabes qué? Esto, lejos de ser un problema, es un auténtico regalo. Si lo llevamos al punto de vista de la gastronomía y de la alimentación, una de esas primeras joyitas es que, hoy en día, todos podemos tomar té y café,  sin importar el punto del mundo en el que nos encontramos.

Productos que están al alcance de todos los bolsillos, porque también hay muchas variedades y diferentes calidades de productos. Y, fíjate, un producto es originario de Asia y el otro de África y América Latina, principalmente. 

Algo parecido sucede con el chocolate (o, más bien, el cacao) y el té matcha. El primero originario de América Latina (aunque también hay chocolate africano muy rico) y otro de Japón, donde es uno de los productos insignia de su cultura. De hecho, la famosa ceremonia del té japonesa se elabora con esta variedad de té. 

A pesar de la distancia de sus lugares de origen, la fusión de ambos es brutal y hoy te lo queremos demostrar en los postres que hemos recopilado para ti. Postres que vas a poder realizar sin problema en casa y que están para chuparse los dedos.

Pero antes, permítenos que hagamos un pequeño repaso por las bondades de ambos productos naturales, de manera que tengas en cuenta que, cuando lo consumes, estás consumiendo algo bueno (aunque luego lo puedas mezclar con otros ingredientes menos saludables, pero que por tomarlos de vez en cuando, no pasa nada).

¿Por qué es bueno tomar té matcha?

Seguro que si eres amante del té y si nos sigues desde hace tiempo, no te cuento nada nuevo si te digo que el té matcha es una de las bebidas naturales que más propiedades tiene de todas las que se elaboran con la planta de la Camelia Sinensis.

Pero, ¿sabes cuál es el motivo principal? Que es la única variedad que ingerimos en su totalidad, porque lo que se hace con el té matcha es machacar las hojas, hasta lograr ese famoso formato en polvo. Precisamente, es en él donde van todas esas propiedades. 

Sin embargo, en el resto de las variedades, tomamos la infusión de esas hojas, pero no la hoja en sí, por lo que aunque es cierto que nos llevamos muchos beneficios de los mismos, no tantos como con el té matcha. 

Postre 1: bolas de cacao y té matcha

Este postre bien podría ser también parte de un desayuno cuando después sabemos que vamos a hacer deporte o para tomarlo después de haberlo hecho, para recuperarnos.

En todo caso y como postre, es perfecto para triunfar y es muy fácil su elaboración. Solo necesitas

El primer paso, una vez tengas todos los ingredientes, es poner a hervir la nata. Cuando llegue a este punto, retira y añade el cacao. Remueve hasta que esté bien mezclado. 

A continuación, añade una de las cucharadas de té matcha y pica los pistachos (puedes hacerlo a mano o con una picadora). Después, añádelos a la mezcla. Deja enfriar y cuando puedas, lo metes en el frigorífico un par de horas.

Pasado este tiempo, llega el momento de hacer las bolitas. Para ello, esparce en un plato un poco de té matcha (la segunda cucharada) y, por otro, elabora bolitas con la mezcla que has metido en el frigorífico y pásalas por el té. Ya están listas para servir.

¿Una infusión con la que servir esta delicia? Una infusión de cúrcuma y cacao o una infusión de té rojo Pu Erh puro, como el Yunnan Pu Erh. ¡Verás qué rico todo!

Postre 2: tarta de chocolate y té matcha

Te puedo asegurar que este es uno de esos postres a los que nadie se puede resistir. Primero, porque llama la atención los colores que tiene y, segundo, porque está deliciosa. ¿Qué necesitas?

Para empezar, tienes que saber que el postre se divide en 3 partes: la capa de cacao, la capa de chocolate blanco y la capa de matcha. Para la primera necesitas:

  • 20 gramos de cacao en polvo
  • 100 gramos de harina de repostería
  • 4 huevos grandes
  • 120 gramos de azúcar

Para la capa de chocolate blanco necesitas: 

  • 250 gramos de leche
  • 250 gramos de nata 
  • 150 gramos de chocolate blanco
  • 1 sobre de cuajada en polvo

Para la capa de matcha necesitas:

  • 2 huevos
  • 6 hojas de gelatina
  • 20 gramos de té matcha
  • 180 gramos de azúcar glass
  • 160 gramos de nata montada

¿Ya lo tienes todo? Entonces vamos con los pasos a seguir (ya verás que no es tan difícil como parece y el resultado merece la pena): en primer lugar, pon a calentar el honor y enharina el molde redondo en el que quieres hacer tu tarta (o si lo prefieres, pasa los bordes con mantequilla o aceite, de manera que no se pegue cuando lo desmoldes. 

A continuación, separa las yemas de las claras y estas últimas ponlas a punto de nieve. Por otro lado, mezcla las yemas con el azúcar y, a continuación, añade la harina, el cacao y las claras. Todo poco a poco, hasta que te quede una mezcla esponjosa. Lo ponemos en el molde y lo metemos a hornear unos 25 minutos. Pasado este tiempo, sacamos y dejamos que se enfríe de manera natural. 

Pasamos a la segunda fase: en un cazo a fuego lento pon a calentar la nata, junto con el chocolate blanco y la leche. Vete mezclando bien y, por último, añade el sobre de cuajada. Tienen que pasar unos diez minutos desde que comienzas a mezclar los ingredientes hasta que apagas el fuego. Recuerda que es muy importante no dejar de remover. 

Cuando lo tengas, viértelo sobre el molde del bizcocho, asegurándote que cubre todo el diámetro. Deja que pasen unos minutos antes de meterlo al frigorífico, para que cuaje. Lo dejamos un rato.

Mientras tanto, pasamos a la tercera y última fase de la tarta: la mousse de té matcha. Para ello, el primer paso es poner a hidratar las hojas de gelatina en agua fría. 

Mientras tanto, en un cazo ponemos a calentar la nata a fuego lento y, poco a poco, vamos añadiendo el té matcha, hasta que se mezcle bien. Después sigue con la leche. Acuérdate de no dejar de remover. 

Por otro lado, bate los huevos (o pide a alguien que lo haga por ti) y añádelos a la mezcla, junto con el azúcar. Sigue removiendo. 

A continuación, saca las gelatinas del agua, escurre y añádelas a la mezcla, de manera que vaya cogiendo la textura.

Ya solo te queda el último paso: lleva las claras a punto de nieve e incorpóralas poco a poco en la mezcla. Ya lo tienes listo. Ahora toca añadirlo sobre los otros dos pisos de la tarta, de manera homogénea. Mete el molde, de nuevo, en la nevera, durante unas dos horas.

Al sacarla para ir a servirla, ya verás que se desmolda muy fácil. Puedes servirla tamizando un poco de cacao y té matcha en el plato o con unos frutos rojos, que le irán genial. 

Como ves, esta tarta lleva su tiempo, pero se hace súper fácil, porque mientras vas preparando una parte, la otra se va haciendo sin problemas.

Ya nos despedimos, pero nos encantará saber qué te ha parecido y que nos dejes comentarios en redes o compartas este artículo en las tuyas, de manera que pueda llegar a más gente. Por supuesto, si te animas a preparar alguna de las dos, será un placer que nos etiquetes

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