¿Cómo y dónde se cultiva el té? Datos de mercado y otras curiosidades

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Es cierto: el té ya forma parte de nuestra cultura y cada vez más, porque la gente encuentra en esta infusión una alternativa más natural y variada que otras bebidas industriales que te prometen unos beneficios similares a los que te pueden ofrecer las diferentes opciones de té, pero que para ello cuentan con azúcares u otros compuestos que no siempre son buenos para nuestro organismo.

Por esta razón, sabemos la procedencia más habitual del té (China y Japón), pero desconocemos otros aspectos como el modo de cultivo, el tipo de tierra donde se lleva a cabo el mismo u otras curiosidades relacionadas con los pasos previos a que esas hojas de té lleguen a tu casa o a esa cafetería que tanto te gusta visitar.

Así las cosas, hoy vamos a introducirnos contigo en esta apasionante mundo del té para ver dónde nace, cómo se cultiva y otras curiosidades relacionadas con esta primera fase de la segunda bebida más consumida del mundo. ¡Empezamos!

Países en los que se cultiva el té

En realidad, el té, como tal, se cultiva en muchas partes del mundo. España es uno de ellos, pero se hace en una pequeña zona de Galicia y en otra de Murcia (que se conozca, porque puede haber más particulares que lo hagan, pero que no lo vendan).

Sin embargo, de los 40 países donde se cultiva té de forma generalizada, los principales productores de la planta de la Camelia Sinensis, con la que se elabora esta bebida, se encuentran en la parte más oriental del planeta, donde China es el mayor productor del mundo.


Otros países donde también se cultiva, de manera masiva, el té son:

  • Japón

  • India

  • Sri Lanka

  • Indonesia

  • Vietnam

  • Kenia

Es, en estos países, donde se cultivan las principales variedades de té que se elaboran con esta planta: té verde, té negro, té rojo y té oolong, de manera abundante. Otras variedades como el té blanco o el té amarillo se cultivan en menor medida y no tienen tanta demanda a la hora de hablar de exportaciones,como los que acabamos de mencionar.

Teniendo en cuenta las variedades de té y los países en los que se producen, cabe señalar que el té que más se consume en Europa, India y Estados Unidos, es el té negro. Sin embargo, el té verde, la segunda variedad de té más consumida del mundo, es el más consumido en China y Japón, donde la variedad Oolong (en mucha menor propoción) también es muy apreciada.

Datos de producción, consumo y exportación del té

Según el último estudio elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con motivo de la reunión bienal que llevan a cabo Grupo Intergubernamental sobre el Té del mencionado organismo (se llevó a cabo en China, en mayo de 2018), la producción mundial de té en la última década ha ido creciendo un 4,4% de media, por año. Lo que supuso un total de 5,73 millones de toneladas en 2016.

Pero los buenos datos no quedan ahí, ya que la FAO estima que esta cifra aumentará hasta los 4,4 millones de toneladas en 2027. ¿En qué se traduce todo esto? De este informe se desprenden varias lecturas: por un lado, que las zonas rurales donde se lleva a cabo el cultivo de té, generarán mayores ingresos y esto beneficiará a su población. Esto también dará lugar a poder investigar más sobre la posible elaboración de otras variedades o mezclas de té que, hasta el momento, no se han podido hacer.

El mencionado organismo gubernamental justifica este aumento por el interés que suscitan las propiedades naturales del té a la hora de cuidar la salud de las personas que lo consumen, además de su aspecto físico. De ahí que esta planta no sólo se utilice para elaborar infusiones, sino también otros productos relacionados con la belleza natural y el bienestar.

Lo que resulta curioso saber de este informe es que a pesar de que China sea considerada como la cuna del té, lo cierto es que la variedad por excelencia que se produce en el país oriental es el té verde, por lo que a nivel de exportaciones, Kenia es el país que mayor cantidad de té exporta del mundo, puesto que su especialidad es el té negro, que es el té más consumido a nivel mundial, que conlleva que se exportaran, en total (entre los diferentes países productores) algo más de 5000 toneladas en 2017.

Eso sí, si China es un referente a la hora de exportar té, además de por la inegable relación que tiene con su cultura, es porque ha sido el país que más ha crecido a nivel de exportaciones en los últimos años y, de hecho, se espera que alcance en breve las cifras que tienen países como Kenia o India, el segundo país que mayor cantidad de té exporta hasta el momento, según datos de la FAO.

Volviendo a esa “pelea” del té negro y el té verde, si bien es cierto que el primero se exporta más que el segundo, lo cierto es que la producción de té negro a escala mundial creció un 3% anual durante ella última década, pero la variedad de té verde lo ha hecho en un 5,4%.

Y si hablamos de dinero, ¿en qué se traduce todo esto? Pues en 5.460 millones de dólares facturado por la exportación de té, que han servido para que también se amplíen las zonas de cultivo de té y la seguridad de las familias que lo cultivan, tal y como explican en el informe de la FAO.

Tipos de recogida y tierras de cultivo

Ahora que ya tenemos los datos de mercado del té en el mundo, ¿qué te parece si vemos qué tipo de tierra y climas son los ideales para cultivar esta planta? Si eres un aficionado a la horticultura, probablemente no te resulte nada extraño el proceso, general, de cultivo de la planta del té, que se divide en las siguientes fases:

  • Siembra: la planta de la camelia sinensis, además de dar hojas, también tiene un fruto redondo, que es el que, después, sirve como semilla para próximas siembras. Para ello, una vez tienen las semillas (por lo general, en invierno) se ponen a remojo 24 horas antes de sembrarlas. Con esto, lo que los agricultores hacen es descartar aquellas que quedan flotando en el agua y sólo eligen aquellas que se quedan al fondo.

  • Germinación: previamente la planta pasa por la formación de raíces para poder dar lugar al tallo con sus hojas. Por esta razón, en esta etapa la planta no se expone al sol.

  • Poda y recogida: han tenido que pasar 2 años para que esto se pueda dar. Lo ideal es que las hojas sean lo más perfectas posible, para que tengan mayor salida en el mercado.

Estas son las fases, pero lo que de verdad marca la calidad del té es, principalmente, el tipo de tierra donde se cultivan. Así las cosas, las condiciones ideales son:

  • Tierras altas. El té se cultiva en tierras que se sitúan, como mínimo, a 125 metros de altura sobre el nivel del mar. Hay 3 tipos de elevaciones en las que se cultiva el té:

    • Las de baja altura: que se cultivan por debajo de los 600 metros sobre el nivel del mar.

    • Las de altura media: cuyos campos se sitúan entre los 600 y los 1200 metros de altura.

    • Las de gran altura: por encima de los 1200 metros y donde se cultivan las mejores variedades de té, porque es donde más frío hace y, por tanto, la planta de la Camelia Sinensis se desarrolla mejor.

El clima ideal para el buen crecimiento de la planta del té es lluvioso y con bastante viento. Además, las plantas necesitan unas 5 horas de sol al día, pero con cielos nubosos, de manera que no haga especial calor.

Del campo a Aromas de Té

Nuestro viaje por el mundo del té va finalizando, pero seguimos disfrutándolo en Aromas de Té, donde tienes a tu disposición más de 300 variedades de té, para que puedes elegir aquellos que más se ajustan a tus gustos.


Antes de terminar, un dato curioso: la mayoría de los trabajadores de los campos de cultivo de té son mujeres, especialmente en Sri Lanka y en los países africanos. Cada una de ellas es capaz de recoger una media de 30 kilos de té al día. ¡Un trabajo de titanes!

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