Pastas de té: historia y recetas

1339 Vues 48 Aimé

En todas las pastelerías y cafeterías. Sí, las pastas de té están presentes en cualquiera de estos lugares en nuestro país. Y, sin embargo, su origen no es español, sino inglés; algo que no es de extrañar si tenemos en cuenta que la costumbre europea de tomar té viene de Inglaterra, donde no se trata de una bebida más, sino de algo relacionado con su historia y costumbres.

Tanto es así que su famoso té de las 5 es conocido a nivel mundial y se ha visto reflejado tanto en literatura, como en música o en el séptimo arte (ya sea en la pequeña o en la gran pantalla). Seguro que tú también lo has visto en más de una ocasión o, si tienes niños pequeños en casa, han tenido su juego de taza de té, ya que se trata de algo muy común.

Como igual de común es ver acompaña esta bebida con las famosas pastas de té, las cuáles, en su origen, fueron llamadas galletas de mantequilla, ya que éste es uno de sus ingredientes básicos y, de hechos, aseguran los expertos en pastelería que de la calidad de la misma depende, después, su sabor y textura.

Es cierto que hoy en día este tipo de dulce se toma, no sólo con té, sino en cualquier fiesta e, incluso, en muchas casas, es uno de esos dulces que no faltan los domingos en las comidas familiares o a diario, por si se presentan visitas o nos queremos dar un capricho; algo muy común en casas de las abuelas o de nuestros padres.

Como homenaje a este dulce, hoy vamos a dedicar este espacio a hablar de su historia, los ingredientes básicos con los que se elaboran las pastas de té, principales tipos que existen y algunas recetas sencillas que, si lo deseas, tú mismo podrás hacer en casa.

¿Te interesa? Entonces, sigue leyendo, porque esto no ha hecho más que empezar. Además, al finalizar el artículo, me encantará que me cuentes cuáles son tus pastas favoritas, si tienes alguna receta que quieras compartir con el resto de lectores y, por supuesto, con qué tipo de té te gusta tomarlas. 

Historia de las pastas de té

Es muy probable que nunca te hayas hecho la pregunta pero, ¿sabrías decirme de qué época datan estos dulces tan típicos? Pues, por increíble que parezca, el primer escrito que se ha encontrado sobre las mismas data del siglo XII. ¡Ya ha llovido desde entonces!

Primero, por supuesto, formaron parte de clases sociales más pudientes, donde se tomaban acompañadas del famoso té de las cinco. Hoy en día, como bien sabes, también acompañan a esta bebida otro tipo de productos, como los mini bocaditos salados.

Pero si bien es cierto que ha pasado mucho tiempo desde el siglo XII y que hoy en día se elaboran mil y un tipos de pastas, con ingredientes tanto dulces como salados e, incluso, algunas combinando varios de estos sabores, uno de los aspectos más curiosos de este producto tan internacional, es que la base de las mismas apenas se ha modificado. Pero de esto te hablo después.

Tipos de pastas de té

Antes me gustaría hablar de los principales tipos de pastas de té. No hablo de recetas, sino del tipo de horneado y materia prima básica que hacen que se puedan diferenciar las siguientes categorías de pastas de té:

  • Duras: también conocidas como secas o de tipo pan. Necesitan mayor tiempo de horneado, además de llevar más de 6 ingredientes, de los cuales, la mayoría son secos, de ahí su nombre y su textura final.

  • Blandas: son las más comunes y las más fáciles de hacer (o casi, porque a veces se te pueden quedar duras si no controlas el tiempo, pero no porque pertenezcan a la primera categoría). En este caso, los ingredientes son más líquidos y se hornean mucho menos que las primeras.

  • Especiales: en este apartado entran aquellas que se elaboran con hojaldre o con merengue y, por lo general, la forma de las mismas se elabora una vez horneadas, por eso es muy importante controlar los tiempos, de manera que se puedan manejar cuando se sacan del horno. Sin duda, son las más difíciles de elaborar. Así las cosas, son muchas las pastelerías que las vendes como producto gourmet o la especialidad de la casa.

Por supuesto, hoy en día y con todas las pruebas que se elaboran en cocina para ofrecer nuevos productos, especialmente en restaurantes o pastelerías que compiten en innovación de producto, las masas van cambiando y las hay, incluso, elaboradas con pasta de legumbres. Pero, como bien sabes, no se trata del tipo de pasta más habitual y yo he querido reflejar aquellas que vas a encontrar fácilmente en cualquier establecimiento de pastelería o cafetería que se precie.

Base de las pastas de té

Como ya hemos dicho a lo largo de este texto, existen mil y un tipo de recetas y la lista va aumentando a medida que avanzan los años. Sin embargo, salvo casos contados, la base de las pastas de té es la misma y no es otra que la siguiente:

  • Mantequilla: que se trabaja en su estado natural (pomada). Es importante que sea mantequilla y no margarina, porque la textura y el sabor cambiarían. Y si es mantequilla natural o de pastelería, mejor que mejor. En algunos casos, por lo que sí que se sustituye es por manteca de cerdo.

  • Huevos: se pueden utilizar tanto huevos frescos como pasteurizados, pero lo que sí que es importante es que no estén fríos. Si lo estuvieran, es mejor calentarlos un rato con la mano (con cuidado de que no se rompan) o sacarlos del frigorífico un rato antes de que vayas a ponerte a elaborar la receta. ¿Por qué? Porque el huevo frío hace que la mantequilla se estríe.

  • Harina: siempre que puedas, utiliza aquella pensada para postres o que venga, directamente, de una pastelería de confianza si sabes que la venden. Está claro que será algo más cara, pero el resultado siempre será mejor y ya sabes que siempre merece la pena apostar por la materia prima de calidad, por sabor, pero sobre todo, por salud. En este sentido, es muy importante que la harina nunca se eche de golpe, sino que se tamice y se vaya trabajando poco a poco. A veces se pierde la paciencia, pero el resultado se nota cuando tomas la pasta.

  • Sal: salvo que sea para hacer pastas de té saladas, la sal se utiliza en muy poca cantidad, pero sirve para resaltar los sabores de la mantequilla, así como de las esencias que se utilicen a la hora de elaborar las pastas.

3 recetas de pastas de té

Y, ahora sí, pasamos ya a la parte interesante: la elaboración de las pastas de té.

Pastas de té recubiertas de chocolate. Receta que hemos extraído de la página Pequerecetas y para la cual necesitas los siguientes ingredientes:

    • 170 g mantequilla o margarina

    • 100 g azúcar glas

    • 1 pizca de sal

    • 2 yemas de huevo

    • 300 g harina

    • Cacao puro en polvo para decorar

Una vez tengas todos los ingredientes, mezcla la mantequilla con el azúcar glas y la sal hasta que todos los ingredientes queden bien mezclados. A continuación añade las yemas de huevo y bate. Por último, vete añadiendo, poco a poco, la harina tamizada hasta que se cree una masa compacta. Coge papel film y deja reposar durante 45 minutos.

Pasado este tiempo, pon a calentar el horno a 200 grados durante 10 minutos y, mientras tanto, extiende la masa con la ayuda de un rodillo sobre una superficie limpia donde, previamente, habrás esparcido un poco de harina, de manera que la masa no se pegue.

Cuando la masa esté extendida y con la ayuda de un vaso o un cortador de pastas con formas, vete haciendo las pastas y ponlas en una bandeja de horno a la que habrás puesto papel de horno para que sea más fácil sacarlas una vez estén listas.

En 10-15 minutos las tendrás listas. Cuando salgan y aún calientes, extiende un poco de chocolate a la taza que habrás elaborado con el cacao, sobre ellas y deja que se enfríen. ¡Toda la familia querrá probarlas!

Pastas de té con matcha. Como no podía ser de otra forma, hemos querido incorporar uno de nuestros productos estrella a la elaboración de este tipo de dulces. Una receta que hemos visto en Cookpad y para la cual vas a necesitar:

  • 120 g mantequilla sin sal

  • 80 g azúcar glass

  • 1 yema

  • 190 g harina

  • 10 g té Matcha

Los pasos a seguir son los mismos que en la receta anterior, sólo que, al final, una vez añadida toda la harina, deberás añadir la cantidad indicada de té matcha, asegurándote que ha quedado bien integrada en la masa.

Una vez que la masa esté hecha, haz una especie de rodillo con ella (mánchate las manos de harina para que te resulte más fácil trabajar la masa) y envuélvelo en papel film. Deja reposar la masa durante 30 minutos.

Pasado este tiempo y mientas pones a precalentar el horno, corta la masa como si de rodajas de chorizo se tratara. Ni muy gordas, ni muy finas. Déjalas hornear durante 15 o 20 minutos (no más) y sácalas. ¡Estarán deliciosas!

Y ahora es tu turno. ¿Quieres compartir alguna receta con nosotros? ¿Qué tipo de pastas te gustan más? Y, ¿con qué tipo de bebida las acompañas? Me encantará que me dejes tu respuesta en comentarios.

Laisser un commentaire

Connectez-vous pour commenter