¿Cómo hacer cerveza artesana con té verde?

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Tenemos que confesar que nosotros somos grandes fans de las nuevas cervezas que existen, la verdad es que se ha extendido la producción artesana de cerveza tan común de manera exponencial. Antes se conocían tan sólo las típicas marcas industriales pero de unos años a esta parte, la proliferación tanto de pequeñas fábricas que lo hacen con sumo mimo y cariño (como nosotros nuestras infusiones) como la facilidad de hacerlas en casa con muy poquitos ingredientes (tema que vamos a tratar hoy en nuestro artículo) y obteniendo unos resultados súper llamativos, lo han hecho todo un mundo por investigar!!

Antes de nada, quiero recordar que la cerveza, es una de las bebidas de fermentación alcohólica más antiguas que se conocen ya que los primeros registros de recetas que se tienen son de la época mesopotámica, por los sumerios y que ha llegado con mucha fuerza hasta nuestro días pasando por la industria masiva de cerveza (Una cañita bien fresquita!!) y actualmente ha adquirido un auge importantísimo la cerveza de calidad, la cerveza elaborada sin productos químicos y con mucha delicadeza para conseguir productos únicos dependiendo de los ingredientes utilizados y la fermentación sufrida por cada uno de los tipos, adquiriendo sabores únicos y muchas veces imposibles de repetir ya que al ser un producto natural, por mucho que nos empeñemos, son lotes exclusivos que podemos hacer muy parecidos pero no exactamente iguales. Ese es el encanto de hacer cosas en casa o comprarlas de pequeños productores que tratan el producto como uno mismo.

Tiene muchísimas variantes pero todas coinciden en la base de la cerveza que es la fermentación de cereales (normalmente malta de cebada o de trigo) con la ayuda de levaduras y últimamente ya sabemos que se incluye el Lúpulo, planta que se utilizaba como infusión relajante pero que en el caso de la cerveza le aporta un sabor característico y aromático.

El Lúpulo, es una planta trepadora de la familia de las Cannabaceae, de la que se utilizan las flores femeninas una vez secas (salvo para las “Harvest Beer”,  un tipo de cerveza muy sabrosa en la que se utilizan las flores frescas)  que se está empezando a cultivar en España con mucha calidad, especialmente en la zona de León donde se produce más del 90% del Lúpulo que consume la industria cervecera artesana de nuestro país.

¿Qué necesito para hacer cerveza con té?

Si te parece, hoy te voy a contar paso a paso cómo puedes hacer una cerveza artesana en casa de la forma más sencilla dándole un sabor especial a té verde. Puedes comprar té verde de alta calidad en nuestra tienda online.

Para ello necesitaremos los siguientes ingredientes:

  • Malta de Cebada
  • Levadura en Polvo
  • Agua 5 Litros (recomendado de mineralización media, sin cloro)
  • Lúpulo
  • Polvo esterilizador.
  • 40 Gr. de Té verde Sencha Ecológico.

Y estos utensilios:

  • Termómetro
  • Densímetro
  • Cubo de fermentación (vale una garrafa del agua que utilicemos para hacer la cerveza)
  • junta de goma (si usamos el cubo)
  • Válvula de fermentación.
  • Recipiente de Acero inoxidable
  • Vaso de cristal
  • Cuchara o cucharón no metálico (recomendable plásticos alimenticios)

¿Cómo preparar la cerveza de té?

Antes de nada, vamos a limpiar y esterilizar bien todos los utensilios que vamos a utilizar ya que cualquier mínima contaminación de los aparatos a utilizar, nos puede causar alteraciones en la fermentación y por consiguiente en el sabor de la cerveza.

Para ello, en el mismo cubo que vamos a hacer la fermentación, lo llenamos de agua y echamos una cucharada de polvo esterilizador, lo removemos hasta que quede disuelto y en ese mismo cubo, con unos guantes para que no nos irrite la piel, introducimos todos los utensilios para después de 15-20 minutos sacarlos y aclararlos muy bien con agua limpia.

Una vez todo desinfectado, vamos a empezar con los preparativos:

Primero, vamos a poner a rehidratar la levadura, que al venir en sobre, es necesario que cuándo se mezcle con el mosto, ya se haya vuelto a hidratar.

Pondremos a calentar 20 cl de agua y la dejaremos hervir durante 10-15 minutos y la echamos en un vaso que anteriormente hemos esterilizado. Dejamos que se enfríe hasta qué alcance los 27ºC (comprobación que haremos con nuestro termómetro, nunca echar antes porque mataríamos las levaduras y no harían su efecto).

Una vez templada el agua, espolvoreamos la levadura, aunque tenemos que saber que va a quedar en suspensión sin disolverse pero será suficiente para que se hidrate y esté preparada para la fermentación. Una vez ahí, lo tapamos con un film transparente y mantenemos hasta que empiece a burbujear, es señal de que ha entrado en actividad (20-30 minutos).

Durante el tiempo en el que empieza a entrar en actividad las levaduras, vamos avanzando cociendo la malta:

En este proceso, vamos a aclarar que hay dos formas de hacerlo que difieren sobre todo en el tiempo de cocción de la malta. En caso de que utilicemos la malta cruda (en grano, molturada por nosotros o ya molturada por el proveedor) el tiempo de cocción se alarga a las 4-5 horas. En este caso, nosotros hemos utilizado unas latas de malta ya preparada para hacer la cerveza artesana que se puede encontrar en tiendas on-line especializadas que ofrecen distintos preparados incluso ya con el lúpulo incluido (aunque nosotros le vamos a añadir un poco más junto con el té verde para dar un toque de sabor personal) según el tipo de cerveza que queramos conseguir.

La verdad es que son de muy buena calidad, naturales y nos ahorran mucho tiempo ya que de esta forma la cocción tan sólo va a ser de unos 10-12 minutos.

¡Vamos al lío!

Para cocer la malta, necesitamos una olla de 8-10 litros preferiblemente de acero inoxidable, pero nunca de aluminio ya que entraría en reacción y le daría un muy mal sabor a la cerveza. En dicha olla, ponemos a hervir 4-5 litro de agua.

Cuando empieza a hervir, separamos el recipiente del fuego y echamos toda la malta. Al ser muy espesa, recomendamos poner las latas sobre agua templada además de que cuando hierva el agua, separar un poco para limpiar las latas y aprovechar toda la malta lupulizada. Removemos para que quede disuelta y volvemos a poner al fuego donde lo tendremos hirviendo unos 10-12 minutos sin dejar de remover para evitar que nuestro mosto se agarre al fondo de la olla.

¿Cómo usar el té con la cerveza?

Cuando llevamos los 12 minutos de cocción, la receta original de cerveza nos sugiere añadir el lúpulo en bolsas perforadas, recuerda que te puedes valer nuestras bolsas unidosis para infusión. En este caso, como la malta ya está lupulizada, nosotros le vamos a añadir en nuestras bolsas (o cualquier tipo de infusor) nuestro Té Verde Sencha Ecológico junto con parte del lúpulo pero tan sólo 6-8 minutos mientras hierve a fuego lento para que no sea demasiado amargo. Si buscamos una cerveza con un sabor más suave e intenso a té verde podemos excluir la infusión de lúpulo de nuestra receta. De esta manera, terminaremos de cocer nuestro mosto durante los 20-24 minutos totales.

¿Cómo enfriar el mosto?

Es uno de los procesos más delicados de toda la receta ya que hay que hacerlo de la forma más rápida posible (sin agobiarnos, que es una receta casera!!) ya que es el momento en el que el azúcar del mosto está más expuesto a ser atacado por algún microorganismo, es por eso por lo que damos vital importancia a la buena esterilización de todos los utensilios que utilizamos.

El enfriado, lo podemos hacer con un serpentín rodeado de hielo pasándolo varias veces, se enfriará rápido pero otra forma “casera” y muy práctica es tan sencilla como meter la olla en el fregadero y llenando este con agua fría y cambiándola cuando se caliente mientras iremos removiendo el mosto con una cuchara esterilizada. Es importante tener cuidado con que no salpique el agua de fuera a nuestro mosto.

Una vez frío el mosto lo tenemos que trasvasar al cubo de fermentación (Podemos utilizar la garrafa de agua con una válvula de fermentación)

Lo importante si lo hacemos en cubo o en garrafa de agua es que oxigenemos ese mosto tanto echándolo desde cierta altura si es en el cubo para que al caer se oxigene y luego favorezca la fermentación y si vamos a utilizar una garrafa de agua con una válvula de fermentación que se intercambia por el tapón (las venden muy económicas en muchos kits de cerveza) haremos un paso intermedio, con dos ollas trasvasando de una a la otra y removiendo vigorosamente para que se impregne de oxígeno la mezcla.

En este punto, debemos estar muy atentos a la temperatura ya que cuando baje de los 25ºC es el momento de añadir la levadura que tenemos hidratada en el vaso con el film. En cuanto la añadimos, removemos muy bien la mezcla para que a la vez de oxigenar, la levadura pueda entrar en contacto con todo el mosto y actúe de forma adecuada.

Si tenemos un densiometro, una vez tenemos todo mezclado, podemos medir la densidad original de la cerveza, para ello sacamos un poco a una probeta o vaso y tomamos la medida (la densidad original son 1040).

¿Cómo hacer la fermentación?

Ya que tenemos nuestro mosto listo, sólo nos toca cerrar bien el recipiente donde se va a producir la fermentación, dejarlo en un lugar tranquilo, con poca luz y una temperatura constante entre 18 y 22ºC.

Te voy a explicar en tres sencillos pasos el proceso de fermentación:

  • Las primeras 12-24 horas es cuando el mosto va a empezar a fermentar y se nota porque en la parte superior, aparece una capa de espuma y la válvula de fermentación empezará a burbujear.

  • Los dos primeros días de fermentación, esta será súper intensa y veremos en ocasiones que se derramará parte de la espuma por la válvula a lo que tan sólo tenemos que mantenerlo limpio ya que en unos días bajará la acción de la levadura.

  • A partir del tercer o cuarto día la fermentación será mucho más lenta y entre el sexto y octavo esta habrá terminado, se puede comprobar con el densiometro que no varía la densidad de la mezcla (estará entre 1005 y 1014).

Una vez que tenemos la cerveza sin fermentar (se nota en el burbujeo), no debemos demorar el embotellado.

¿Cómo embotellar cerveza con té?

Las botellas siempre tienen que ser de cristal, preferiblemente marrón y por supuesto, nunca de plástico.

Lo primero que debemos hacer es limpiar bien las botellas y esterilizarlas, para ello vamos a enjuagarlas bien con agua y jabón y una vez bien aclaradas, las llenaremos con una mezcla de agua con polvos esterilizadores y las tendremos durante 15 minutos. Una vez aclaradas con agua de nuevo, estarán listas para el embotellado.

Una vez todo preparado, si tenemos dos cubos (uno para fermentar y otro para embotellar) traspasamos del de fermentado al de embotellado para dejar la mayor parte de sedimento en el cubo donde hemos fermentado la cerveza.

Este proceso, lo podemos hacer con el sencillo “truco” de vasos comunicantes….. ponemos el cubo o garrafa donde hemos fermentado más alto que el que vamos a utilizar para embotellar (cuidado con no moverlo mucho para que no pasen los posos) y dejamos caer la cerveza de un recipiente a otro prestando mucha atención al momento en el que se acercan los posos a la entrada del tubo (grifo si usamos cubos) y que el tubo se acerque lo máximo posible al fondo del segundo recipiente ya que en este proceso, la cerveza debe airearse lo menos posible.

Una vez tenemos la cerveza limpia de posos, tan sólo nos quedará añadirle la disolución de azúcar para que desarrolle el gas y la espuma en su embotellado.

Para ello, calentamos medio vaso de agua y añadiremos unos 35 gr. de azúcar (por cada 5 litros de cerveza resultante), lo dejamos hervir y que se disuelva bien durante unos 10 minutos y una vez frío, lo añadimos a la cerveza lista para embotellar removiéndolo con una cuchara esterilizada y mucho cuidado ya que como hemos visto antes ahora no nos conviene que se oxigene la cerveza.

Una vez que tengamos mezclada la cerveza con la disolución de azúcar, procedemos al embotellado, una vez llenas las botellas, le ponemos la chapa (venden máquinas manuales y chapas súper baratas) y si no siempre puedes reutilizar las de litro que van con rosca para tus primeras veces.

Lo recomendable para guardar las botellas es tenerlas en posición vertical durante 14 días entre 20 y 23ºC (no expuestas a la luz del sol) para que se desarrolle el gas de forma natural por el azúcar que hemos añadido.

La cerveza ya está lista para ser consumida pero una segunda maduración a unas temperatura más baja de unos 12-15ºC va a mejorar mucho su sabor si se mantienen al menos 2 semanas a esta temperatura pudiendo durar hasta cerca del año siempre a temperaturas frescas y lejos de la luz consiguiendo así pequeños matices de sabor dependiendo del momento de ser consumida ya que al ser un producto natural, es un producto vivo!

Con todo esto, creo que puedes empezar a hacer tus pruebas con la elaboración de la cerveza pudiendo dar matices a la hora de utilizar distintos tés verdes o incluso con té negro o té rojo si queremos unos sabores más fuertes y peculiares de esta fantástica bebida….

Como siempre, nos encantará que nos cuentes en comentarios todas tus dudas y logros que consigas con nuestra receta novedosa de cerveza con té verde.

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