Lactar pide muchísimo al cuerpo. Y, sin embargo, las primeras semanas con un recién nacido a menudo se pasan con la mano libre buscando algo caliente que tomar entre toma y toma.
Una buena infusión puede ser ese aliado. Reconforta, hidrata, calma, ayuda a digerir.
El problema es que no todas las plantas son aptas para la lactancia. Algunas, incluso siendo "naturales", pueden afectar a la leche materna, al sueño del bebé o a la propia producción de leche.
En este artículo te cuento qué infusiones puedes tomar tranquila dando el pecho, cuáles dejar para más adelante y cómo prepararlas para sacarles partido sin pasarte.
Si tienes dudas concretas sobre tu caso, habla siempre con tu matrona o pediatra. Yo aquí te paso lo que sé después de años escuchando a clientas que pasan por la lactancia y nos preguntan qué hierbas valen.
La importancia de cuidarse durante la lactancia
Amamantar a un bebé no es solo dar el pecho.
Es producir, cada día, entre 750 ml y un litro de leche materna. Es no dormir del tirón durante semanas. Es ir levantando un cuerpo que ha pasado por un embarazo y un parto.
La alimentación de la madre en el periodo de lactancia importa mucho. Lo que comes y lo que bebes llega, en parte, al bebé a través de la leche.
Por eso conviene pensar en:
— Hidratación. Necesitas más agua que antes. Las infusiones son una forma cómoda y agradable de sumar líquidos sin recurrir al café o a bebidas azucaradas.
— Comida densa en nutrientes. Hierro, calcio, vitaminas del grupo B, omega-3. Las infusiones no sustituyen a la dieta, pero pueden acompañarla bien.
— Descanso y calma. Difícil cuando hay un recién nacido en casa, lo sé. Pero pequeños rituales (una taza caliente entre toma y toma) ayudan a bajar revoluciones.
— No excederse en el consumo de ninguna planta. La regla de oro durante la lactancia es variar y moderar. Una taza al día de una infusión apta es estupenda; cinco tazas seguidas de la misma planta ya no tanto.
El embarazo y la lactancia son momentos en los que el cuerpo es más sensible a todo lo que entra. Eso vale para los medicamentos, para los alimentos y también para las plantas medicinales.
Infusiones que se pueden tomar durante la lactancia
Estas son las infusiones buenas para la lactancia con mejor consenso entre matronas, asesoras de lactancia y la literatura clásica de fitoterapia. Aptas para la lactancia siempre que se consuman en poca cantidad y de forma segura: una o dos tazas al día, sin convertirlo en hábito de 5 al día.
Son plantas con beneficios para la salud, suaves y muy bien estudiadas.
Manzanilla
La infusión de manzanilla es probablemente la más recomendada en el postparto y la lactancia.
Es digestiva, calma los gases (los tuyos y, por extensión, los del bebé si los suyos vienen por algo que has comido), suaviza las inflamaciones leves y ayuda a relajarse antes de dormir.
En Aromas tenemos manzanilla a granel de toda la vida y pirámides de manzanilla si prefieres la comodidad del sobre. Para las primeras semanas con el bebé, las pirámides son una bendición: rasgas, sumerges, lista.
Si quieres algo con más carácter, las pirámides de manzanilla con anís añaden un toque dulce muy agradable y refuerzan el efecto digestivo. Eso sí, evita pasarte: una taza al día está bien, no cinco.
Melisa
La infusión de melisa (también llamada toronjil) tiene fama de ser una de las plantas más amables que existen. Calma sin sedar, ayuda a digerir y suaviza la ansiedad de esos días en que el cansancio acumulado pasa factura.
No la tenemos ahora en el catálogo, pero la mencionamos porque es una de las plantas que tu matrona seguramente te aprobará sin pestañear. Si la encuentras en herbolario, perfecta para alternar con la manzanilla.
Tomillo
El tomillo es una planta mediterránea de toda la vida, conocida por su efecto sobre las vías respiratorias y por ayudar en digestiones pesadas.
En cantidades de cocina (sazonar comida) y en infusión ocasional, está considerado seguro durante la lactancia. La infusión de tomillo y limón que tenemos es muy suave y muy reconfortante para los días que arrastras un resfriado de los que pillan tras una noche sin dormir.
Tómala en dosis moderadas. Una taza al día como mucho, sobre todo si combinas con otras plantas.
Jengibre
El jengibre es un comodín. Sirve para las náuseas que algunas mujeres arrastran del embarazo, ayuda a entrar en calor en invierno y tiene un efecto antiinflamatorio bien documentado.
En lactancia se considera apto en cantidades moderadas. La infusión de jengibre sola es potente; si la prefieres más suave, la infusión de jengibre ecológico tiene un perfil similar pero con cultivo certificado.
Una opción interesante para la noche es la infusión de cúrcuma y jengibre relax eco: combina el jengibre con cúrcuma y plantas relajantes. Cucharadita rasa por taza, agua a 90 grados, cinco minutos.
Escaramujo
El escaramujo (el fruto del rosal silvestre) es una bomba natural de vitamina C. Refuerza las defensas, viene bien en invierno y aporta antioxidantes a una dieta que muchas veces, en estos meses, está más limitada de lo que querrías.
No lo tenemos solo, pero aparece en muchas mezclas de infusiones frutales que son una alternativa estupenda para alternar con las plantas más herbáceas.
Recupera la energía
Esta sección viene con asterisco. Las dos plantas tradicionales para "recuperar la energía" durante el postparto (romero y salvia) merecen un matiz importante en lactancia.
Si lo que buscas es recuperar la energía y combatir el cansancio sin riesgo para la leche materna, mi consejo personal es ir por otro camino: kukicha (un té japonés con muy poca teína), rooibos (sin teína), o las mezclas adaptógenas suaves. Te lo cuento al final.
Romero
La infusión de romero tiene un perfil tonificante. Estimula, despeja, ayuda a la circulación.
El problema es que el romero, en dosis altas o continuadas, puede afectar a la producción de leche en algunas mujeres. La opinión clínica está dividida y depende mucho de la cantidad.
Si lo usas como condimento de cocina, sin problema. Si lo bebes como infusión, hazlo de forma puntual y nunca a diario durante toda la lactancia.
Salvia
La infusión de salvia es la planta que tradicionalmente se ha usado para cortar la lactancia. Sí, lo has leído bien: ayuda a retirar la leche al final del proceso.
Eso significa que durante la lactancia activa conviene evitarla. No es una cuestión menor: hay madres que, queriendo "tomar algo natural", han notado bajada de producción tras unos días con salvia.
Apúntala para cuando decidas destetar. Para esta etapa, busca otra cosa.
Relájate con esta selección de infusiones
Los nervios, el sueño cortado y el agotamiento son la tormenta perfecta. Relájate con esta selección de infusiones pensadas para calmar los nervios y favorecer un descanso decente cuando el bebé te lo permita.
Aquí también hay que matizar: algunas plantas relajantes clásicas no son las primeras opciones durante la lactancia.
Lúpulo
La infusión de lúpulo es muy potente como sedante natural. Y precisamente por eso, no es la primera elección durante la lactancia: puede pasar a la leche y producir somnolencia excesiva en el lactante.
Mejor reservarla para más adelante. Si la lactancia ya está bien establecida y la usas de forma muy puntual (no a diario), consulta con tu matrona.
Valeriana
La infusión de valeriana está en la misma categoría: efecto sedante claro, datos limitados sobre su seguridad en lactancia y, sobre todo, posible somnolencia en el bebé.
El consenso prudente es no incluirla en el repertorio diario de las primeras semanas y los primeros meses. Hay opciones más amables, como la tila, para conseguir un efecto similar.
Tila
La infusión de tila es probablemente la mejor opción relajante para la lactancia. Suave, segura, con tradición de uso largo.
Una cucharadita por taza, agua bien caliente, cinco minutos. La tila a granel de Aromas es la opción de toda la vida; si vas con prisa, las pirámides de tila son igual de eficaces.
Para potenciar el efecto sin riesgo, puedes combinarla con una cucharadita pequeña de infusión de lavanda: las flores de lavanda en infusión son muy bien toleradas, aportan aroma y suman al ratito de calma de antes de dormir.
Cómo preparar las infusiones (y cuánto tomar al día)
Para que aproveches al máximo las propiedades sin pasarte:
— Cantidad por taza: una cucharadita rasa de planta seca por cada 200-250 ml de agua.
— Temperatura: agua caliente, sin llegar a hervir (85-95 grados). Hervirla a borbotones rompe algunos componentes delicados.
— Tiempo de infusión: entre 4 y 7 minutos. Más tiempo no da más beneficios; sí más amargor.
— Frecuencia: una o dos tazas al día como pauta general durante la lactancia. Consumo moderado, consumo ocasional. No conviertas en hábito de 5 tazas diarias ninguna planta concreta.
— Variar plantas: alterna entre 3-4 infusiones diferentes en lugar de tomar la misma todos los días. Reduce el riesgo de acumulación de cualquier principio activo y te aporta más variedad de antioxidantes.
— Lejos del momento de la toma si la planta tiene componentes activos fuertes (jengibre, regaliz). Espera 1-2 horas antes de dar el pecho.
Mis recomendaciones por momentos del día
Si me preguntas qué llevo yo en el carrito cuando una clienta dice "estoy dando el pecho, ayúdame a montar mi caja", esto sería lo que metería:
Para la mañana: té kukicha japonés ecológico. Es un té verde muy bajo en teína (se elabora con ramitas, no con hojas). Te despierta lo justo sin afectar al bebé, aporta antioxidantes y tiene un sabor tostado, suave, muy agradable. Si lo prefieres aún más amable, el kukicha tostado es prácticamente sin teína.
Para después de comer: infusión rooibos digestiv o la infusión de hinojo. Ambas ayudan en la digestión y no llevan teína. El hinojo tiene además fama tradicional de favorecer la producción de leche, aunque los datos científicos son discretos: tómala con tranquilidad, sin esperar milagros.
Para la tarde-noche: infusión relax ecológica o, si necesitas algo más fuerte, la infusión del sueño. Esta última está formulada para dormir mejor con plantas suaves y aptas.
Para esos días raros de cansancio acumulado: infusión buenas noches media hora antes de acostarte, con una cucharadita de miel. Pequeño ritual, gran efecto.
Si te apetece algo dulce sin teína: cualquier rooibos. El rooibos eco o las mezclas afrutadas son perfectas para cuando quieres "algo rico" entre tomas y no apetece café.
Errores comunes que veo en las clientas que dan el pecho
Llevo años atendiendo a madres lactantes detrás del mostrador. Estos son los tropiezos más habituales:
— "Como es natural, no pasa nada". Pasa. Algunas plantas son potentes y atraviesan a la leche. "Natural" no es sinónimo de "inocuo".
— Tomar la misma infusión cinco veces al día porque "es la que me gusta". Variar protege. Si la manzanilla te encanta, alterna con tila, con rooibos, con frutales.
— Mezclar plantas sin saber. Algunas mezclas comerciales para "lactancia" contienen hinojo, anís, fenogreco, comino. Suelen ser seguras, pero pregunta a tu matrona antes de iniciar nada que prometa "aumentar la leche".
— Confundir tisana con medicamento. La infusión acompaña; no sustituye una visita al médico si hay un problema real (grietas, mastitis, baja producción).
— Olvidar el agua. Las infusiones suman líquidos, pero el agua a secas sigue siendo imprescindible. Una jarra de un litro al lado del sofá donde das el pecho ayuda muchísimo.
Conclusión: una taza, un respiro
El periodo de lactancia es exigente. Cualquier ratito de calma cuenta.
Quédate con esta idea sencilla: manzanilla, tila, jengibre suave, hinojo y kukicha son tus cinco aliados seguros para el día a día. Variarlos y tomarlos con moderación es la pauta.
Si quieres explorar más, échale un vistazo a nuestra colección de infusiones relajantes, a las infusiones digestivas o a la sección de plantas medicinales: ahí encontrarás todo lo que tenemos, con stock real, listas para pedir.
Si tienes una duda concreta sobre tu lactancia o sobre alguna planta que estés tomando, escríbeme respondiendo a la newsletter del blog o pásate por la tienda física en Sonseca. Te ayudo con lo que sepa y, lo que no sepa, te lo busco.
Y sobre todo: cuídate. Lo estás haciendo bien.
Abrazo-tes,
Mario