El desayuno marca cómo va a ir el día. Y la bebida que eliges en esa primera taza, también.
Llevo años empezando la mañana con té. Algunos días pido energía a gritos y necesito un negro intenso. Otros estoy más tranquilo y me pide el cuerpo un verde suave. Y los fines de semana, cuando hay tiempo, es chai con leche y una tostada larga.
Si estás pensando en cambiar el café por algo distinto, o simplemente quieres variar y darle al desayuno un punto más cálido, este artículo es para ti.
Te cuento qué tés van mejor para empezar el día, con qué los acompaño yo y cómo elegir según cómo te despiertes.
Por qué un té en el desayuno funciona tan bien
El desayuno es la primera comida del día. La que rompe el ayuno de la noche y pone el cuerpo en marcha. Lo que metas ahí condiciona la concentración, los niveles de energía y hasta lo que vas a picar a media mañana.
Acompañar el desayuno con té tiene varias ventajas frente a otras opciones.
Aporta hidratación. Una taza son unos 200-250 ml de agua que tu cuerpo necesita después de seis u ocho horas durmiendo.
Da energía sostenida. La teína se libera de forma más lenta que la cafeína del café, lo que evita el bajón de media mañana.
Cuida la digestión. Muchos tés mejoran la digestión y ayudan a que ese primer desayuno no se quede pesado.
Es una bebida saciante. Calienta, llena y permite tomarse el desayuno con más calma. Y eso, aunque parezca poco, es de los gestos más saludables que puedes incorporar a tu rutina.
Si quieres ir directo al catálogo, en la colección de tés clásicos tienes los que mejor encajan en una rutina matutina.
Beneficios del té en el desayuno según el tipo que elijas
No todos los tés despiertan igual. Cada uno tiene su personalidad, sus aromas y su cantidad de teína. Aquí van los cuatro grandes que llevo años recomendando a clientes y amigos cuando me preguntan con qué desayunar.
Té negro para desayunar: el energizante tradicional
Si hay un té asociado al desayuno, es el negro. Es el más oxidado de todos, el de sabor fuerte y color intenso, y el que más teína aporta de los tés. Por eso es el clásico de los desayunos ingleses, irlandeses o pakistaníes.
Aporta vitalidad y energía sin la subida brusca del café. Y tomado a diario, sin azúcar, puede ayudar a controlar el colesterol gracias a sus polifenoles.
Mis favoritos para empezar el día son tres.
El Té Negro Breakfast es la mezcla pensada justo para eso: cuerpo, aroma maltado y un final dulce. Si tuviera que recomendar uno solo, sería este.
El Té Negro Earl Grey es para los que prefieren un punto cítrico de bergamota. Más aromático, menos rotundo, perfecto con una tostada de mermelada.
Y el Té Negro Pakistaní es mi capricho cuando quiero algo más exótico y especiado. Un té con carácter, ideal para desayunos largos de domingo.
Si te van los matices dulces, échale un ojo al Té Negro Praliné Premium o al Té Negro Canela. En los meses fríos, este último es de los que más vendemos.
Tienes toda la familia en la colección de tés negros.
Té matcha para desayunar: el chute de antioxidantes
El matcha es té verde japonés molido en polvo. En vez de infusionar las hojas y descartarlas, te tomas la hoja entera. Eso significa que recibes una gran cantidad de antioxidantes (catequinas, sobre todo EGCG) que tu cuerpo agradece a primera hora.
Tiene teína, pero combinada con L-teanina, un aminoácido que suaviza la subida y te da energía concentrada y calmada. Si trabajas con la cabeza por la mañana, es ideal.
Yo uso el Té Matcha Premium Ceremonial Eco. Lo bato con un poco de agua a 70-80 grados y le añado leche de avena caliente. Listo en dos minutos.
Si quieres algo aún más rápido y tienes Nespresso, prueba las cápsulas de té matcha ecológico ceremonial. Es de lo más cómodo que tenemos en tienda para los desayunos de entre semana.
Té verde para desayunar: el suave con muchos antioxidantes
Si el negro te parece muy fuerte y el matcha demasiado intenso, el té verde es el equilibrio perfecto. Aporta antioxidantes, hidrata, tiene menos teína que el negro y deja una sensación ligera en el estómago.
Para desayunar, mi recomendación es el Té Verde Sencha Ecológico. Es el verde japonés de referencia: fresco, herbal, sin amargor si lo preparas bien (75-80°C, no más).
Si te gusta el toque especiado, prueba el Té Verde Jengibre Ecológico. El jengibre da chispa, ayuda a la digestión y combina muy bien con desayunos de fruta.
Té chai para desayunar: aromático y especiado
El chai es mi desayuno de los fines de semana. Es té negro mezclado con especias: canela, cardamomo, clavo, jengibre, pimienta. Aromático, digestivo, y con un punto cálido que llena la cocina entera.
Lo hago preparando primero la infusión con leche (vaca o vegetal) en lugar de agua. Lo dejo cocer cinco minutos a fuego suave y lo cuelo. Sale espeso, especiado, casi como un postre líquido.
Mis dos chais favoritos son el Té Chai Negro Ecológico, el más tradicional, y el Chai Cúrcuma, con un toque cítrico de la cúrcuma que lo hace distinto a todo.
Si te quieres explayar, tienes toda la colección de chai aquí.
Con qué acompañar el té en el desayuno
Un té solo no es desayuno completo. Por muy bueno que sea. Aquí van las combinaciones que mejor me funcionan a mí y que recomiendo cuando me preguntan.
Té con leche o leche vegetal
Casi todos los tés negros se beben con un toque de leche. Da cremosidad y suaviza la teína. Si eres de leche vegetal, la de avena es la que mejor liga con el té; la de almendra queda más ligera; la de soja, neutra.
Con el matcha y el chai, la leche es casi obligatoria. Con los verdes y blancos, mejor solos: la leche tapa sus aromas delicados.
Té con tostadas, pan o cereales
Una tostada de pan integral con aceite y tomate es el clásico que va con cualquier té negro. Si añades mermelada o miel, mejor con un Earl Grey o un Breakfast.
Los cereales y mueslis combinan muy bien con un té verde o un blanco. Suaves, con fruta, dejan al té que cuente lo suyo sin tapar nada.
Té con fruta
Una pieza de fruta entera, un yogur con frutos rojos o un bol de fruta cortada le dan al desayuno todo lo que le falta al té: vitaminas, fibra y dulzor natural. Esta es de las combinaciones más saludables que existen.
Té con dulce de domingo
Los desayunos largos del fin de semana piden algo distinto. Un trozo de bizcocho casero, unas galletas con un buen Earl Grey, un cruasán con un chai con leche. No hay que excluirse de los gustos: hay que saber elegir el té que mejor acompaña.
El Té Negro Praliné Premium con un dulce es una combinación que recomiendo siempre.
¿Edulcorante, azúcar o miel?
Si lo necesitas, usa lo mínimo. Una cucharada pequeña de miel queda muy bien con un Earl Grey, un té verde o un blanco. El azúcar refinado tapa demasiado el sabor del té, sobre todo si es un té de calidad. Y los edulcorantes artificiales, salvo necesidad médica, mejor evitarlos.
Mi truco: si el té es bueno, no necesita endulzante. Y si no lo es, lo que hay que cambiar es el té, no añadirle azúcar.
Cómo elegir el té de tu desayuno según cómo te despiertes
No hay un té perfecto. Hay un té que te encaja según el día, la estación y cómo amanezcas. Te dejo mi guía rápida.
Si te despiertas reventado y necesitas un empujón fuerte: té negro Breakfast o Pakistaní, con un chorrito de leche y una tostada.
Si tienes que rendir con la cabeza desde primera hora: matcha ceremonial con leche de avena. Da energía sostenida varias horas.
Si quieres algo ligero porque cenaste fuerte: té verde Sencha solo, con una pieza de fruta.
Si hace frío y quieres mimo: chai con leche y canela espolvoreada por encima.
Si te apetece algo aromático y elegante: Earl Grey con una tostada de mermelada de naranja.
Si quieres lo más suave posible: té blanco Pai Mu Tan a 70°C, con frutos secos y miel.
Errores comunes al desayunar con té (lo que veo en muchos clientes)
Hay tres errores que cometemos casi todos al principio.
Agua hirviendo para todo. El negro y el chai aguantan agua a 95°C. Pero el verde, el blanco y el matcha se queman a esa temperatura y sacan amargor. Aprende a usar tu hervidor con temperatura, o llena la taza de agua hirviendo, espera dos minutos, y entonces echa el té verde.
Dejar la bolsita o las hojas dentro de la taza para siempre. Tres a cinco minutos de infusión es lo normal. Pasado ese tiempo, sacas el té. Si lo dejas, no se hace "más fuerte": se vuelve amargo y tánico.
Comprar té de mala calidad y echarle azúcar para disimular. Es lo más triste que se puede hacer. Un té decente, bien preparado, no necesita azúcar. Si el tuyo lo necesita, prueba con uno mejor antes de rendirte.
Mi rutina de desayuno con té (por si te sirve de inspiración)
De lunes a viernes desayuno rápido. Un té negro Breakfast en taza grande, una tostada de pan integral con aceite y una pieza de fruta. Cinco minutos en total.
Los sábados me lo tomo con calma. Saco la tetera, hago chai con leche de avena en el fuego, y desayuno con bizcocho casero o cruasán. Es uno de mis ratos favoritos de la semana.
Los domingos pruebo algo distinto. A veces es un matcha bien batido, otras un té blanco, otras un Earl Grey. Para no aburrirme y para descubrir tés que luego entran en la rotación de diario.
Si te animas a empezar a desayunar con té, mi consejo es que empieces con un negro Breakfast la primera semana. Es el más fácil, el que menos puede salirte mal y el que más se parece a la sensación que da el café. A partir de ahí, vas explorando.
En tés clásicos tienes una buena selección para empezar. Y si tienes dudas con la preparación o quieres recomendaciones para tu caso, escríbeme respondiendo al correo de la newsletter o pasa por la tienda. Estoy encantado de ayudarte a encontrar tu té de desayuno.
Cuéntame cómo lo haces tú. ¿Eres más de negro fuerte, de matcha calmado o de chai con calma? Me leo todas las respuestas.