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Té Negro

Té Negro

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Es el té más antiguo y el favorito de los ingleses, de hecho, es con éste con el que normalmente desayunan y toman su famoso ‘té de las cinco’, puesto que es una de sus propiedades más destacadas es que es un gran estimulante.

Pero no sólo se le atribuye esta propiedad al té negro, también es un gran antioxidante y diurético, por lo que es ideal para aquellas personas que deseen perder peso y no acumular líquidos innecesarios en el organismo, teniendo un sabor más suave y menos terroso que el té rojo, el quema grasas por excelencia. Su efecto antioxidante también contribuye a la prevención contra el envejecimiento y a luchar contra los problemas degenerativos cardiovasculares.

Al tener una gran concentración de taninos, el té negro también es astringente y, por tanto, un remedio natural para combatir problemas gastrointestinales.

Aunque menos conocido, otro de los beneficios del té negro es ayudar a combatir ciertos cánceres, al igual que sucede con el té verde, el té blanco o el té amarillo. Del mismo modo, está relacionado con el cuidado de la salud bucodental, ya que se elabora con una planta que al crecer acumula fluoruro, presente en muchas pastas de dientes. 

Y, si bien no ha sido complemente demostrado, al té negro también se le atribuyen beneficios para mejorar nuestra salud ósea, evitando uno de los efectos negativos que tiene en la mujer la menopausia: la osteoporosis. Cualidad que también comparte, por ejemplo, con el rooibos.